CASOS

Historias reales de nuestros pacientes

El exámen ocular que le permitió a Freddy seguir viendo a sus nietos crecer.

Muchas formas de glaucoma no presentan signos de advertencia y su efecto suele ser gradual, por lo que es posible que quien lo padece no note un cambio en la vista hasta que la afección está en una etapa avanzada.

Este fue el caso de Freddy, de 70 años, quien empezó a notar diferencias en su visión cuando miraba televisión o la pantalla del computador. Freddy vino a nuestra clínica, donde fue diagnosticado a tiempo y operado por glaucoma.

Hoy, tras su operación, dice que ya no le arden los ojos y puede ver perfectamente. Freddy está felizmente recuperado y nosotros también lo estamos por verlo tan animado y disfrutando de la compañía de sus nietos y bisnietos. A ustedes les recordamos, ser tan juiciosos como Freddy y asistir al especialista si experimentan cambios en su visión, o dolor de cabeza y ojos.

Ver más

La cirugía que le permitió a Marta seguir compartiendo con su familia.

Marta Erazo trabajaba como enfermera y tenía una buena vista, requisito importante para aplicar inyecciones a los pacientes que atendía. Sin embargo, con el paso de los años su vista se fue deteriorando hasta no ver bien.

Miraba televisión y la imagen brincaba, tampoco podía ver a las personas. Fui al médico y me formularon gafas, pero mi situación no mejoró. Por eso me recomendaron ir a la Clínica Paredes y de inmediato el doctor que me atendió me dijo que debía operarme, pues tenía una catarata en mi ojo derecho, comenta Marta.

Las cataratas son el resultado de la degradación de los tejidos y la acumulación de proteínas, que se descomponen y hacen que las cosas se vean borrosas, confusas y menos coloridas. El envejecimiento es la causa más común de esta enfermedad.

El doctor Ignacio Arteaga, especialista en oftalmología en la Clínica Paredes y quien operó a esta paciente, explica que “existen otras razones por las que se dan las cataratas, como ciertas enfermedades como la diabetes. También pueden presentarse con algún componente heredofamiliar o congénito y en ciertos casos de trauma ocular por los rayos UV por exposición periódica al sol, por fumar o por algunos medicamentos como los corticosteroides.”

El día de la operación, Marta estaba tan nerviosa que se le subió la presión, pero sabía que debía operarse o, de lo contrario, perdería su vista. La tranquilizaba el apoyo de su familia; quería volver a compartir con ellos, tejer y caminar con su grupo de adultos mayores, por lo que no había marcha atrás.

La cirugía duró menos de una hora y, afortunadamente, no sintió ningún dolor durante la misma. Después de dos horas, el doctor le pidió que se quitara el parche y en ese momento se dio cuenta de que había tomado la decisión correcta.

Estaba muy feliz; podía ver bien muy bien. Los días posteriores al procedimiento debía tener ciertos cuidados y mi familia me atendió con mucho cariño. Su soporte fue importante en esos momentos. Gracias a ellos, pude recuperarme con éxito, dice.

Signos de alerta

Es importante que las personas estén alertas ante los siguientes signos, pues puede tratarse de cataratas: visión deteriorada, borrosa, doble en algunos casos, pérdidas de la sensibilidad y del contraste de los colores, deslumbramiento, necesidad frecuente de cambiar sus anteojos, tener problemas para ver en la noche o necesitar más luz para leer.

Asimismo, y de acuerdo con Vanessa, cuando no se tratan los problemas de visión en la infancia, los niños pueden crecer con problemas de personalidad o trastornos depresivos.

Asimismo, los pacientes que han atravesado por una cirugía deben prestar atención a signos de alerta de una probable complicación, como disminución progresiva de la visión, dolor ocular, ojo rojo, secreción ocular, visión con una mancha oscura o en cortina. Esto puede significar que hay un proceso infeccioso, sangrado o desprendimiento de retina.

Meses después de su intervención, Marta puede ver bien a las personas; puede ver el detalle de sus caras y puede ver letreros que antes no podía leer. Ahora vive feliz haciendo lo que más disfruta: cuidar de su esposo, hijos y nietos, y agradece haberse operado: “ya puedo seguir compartiendo lindos momentos con mi familia, que es lo que más quiero”.

Ver más

El posoperatorio es tan importante como la operación.

Cuando José llego a la Clínica Oftalmológica Paredes, su diagnóstico era devastador.

Nadie le dijo que debía acudir a limpiezas de lente y, debido a esto, experimentó graves problemas en su ojo, que, afortunadamente se resolvieron tras 45 días de tratamiento y gracias también al apoyo incondicional de sus hijas.

Además de este tratamiento, José también recibió una cirugía de cataratas que resultó exitosa, y tras la cual, la vista y la vida de José ahora son mejores.

Ver más

El amor de un hijo por su madre, también lo puede todo.

Ayda tiene 63 años y se dedica a su hogar, hace un tiempo empezó a ver muy borroso por su ojo derecho y acudió a una entidad en la que le dijeron que había perdido completamente la visión de este.

Y que no había nada que hacer. Sin embargo, su hijo Jacobo no quiso darse por vencido y se propuso encontrar al mejor retinólogo de la ciudad.
Así que emprendió su búsqueda, encontró a David Paredes y pidió una cita con la Clínica Oftalmológica Paredes, para que el especialista examinara a su madre.
Entonces David le diagnosticó cataratas y, tras varios exámenes, la remitió a cirugía. Al cabo de un par de semanas, Ayda se quitó el parche que la había acompañado desde la operación, y pudo ver todo con claridad; el televisor, los letreritos más pequeños que antes no podía ver, y especialmente al Niño Jesús de Praga, que está a unos metros de su cama, y que hace mucho no veía con nitidez.

Ver más

“Al otro día me quité el parche y grité en el baño. mi hija me dijo: ¿qué fue? y le dije: ¡estoy viendo bien!”

Alba tiene 70 años y pasó 50 de ellos usando gafas. Finalmente, el 19 de mayo de 2021, recibió la segunda operación con la cual las cataratas que soportó durante años desaparecieron de la mano del Dr. David Paredes.

La decisión de Alba fue casi de emergencia, pues en los últimos años su problema se había agravado tanto, que ya le costaba distinguir a las personas. Fue entonces cuando tomó la decisión que, por temor, había postergado invariablemente, a pesar de la insistencia de sus familiares.

Pensar en el procedimiento la ponía nerviosa; le temía a lo que tenían que hacer en sus ojos y a que algo pudiera salir mal, sin embargo, el tipo de cirugía al que debía someterse es un procedimiento ambulatorio, frecuentemente realizado a personas mayores para reemplazar el “lente” natural de los ojos que puede opacarse con la edad. Esta cirugía, además de tener unos resultados siempre exitosos, permite también una pronta recuperación en la mayoría de los casos.

 Además de su temor a la cirugía, la claustrofobia que la ha acompañado desde siempre, empeoraba su predisposición a la intervención.

Pero el Dr. David me explicó con lápiz y papel cómo iba a ser la operación y eso me ayudó mucho. Él es muy amable. Explica bonito. Es muy lindo. Es muy humano y muy paciente. Se dedica mucho a los pacientes. Explica todo lo que va a hacer

La operación del primer ojo sólo duró 15 minutos; y Alba no podía creer que hubiera ocurrido tan rápido y sin que sintiera nada. Cuando terminaron, quedó tan asombrada que incluso quiso que le operaran el otro ojo inmediatamente, pero eso no ocurrió debido a que en estos casos no es recomendable intervenir ambos ojos a la vez.

Al otro día me quité el parche y grité en el baño. Mi hija me dijo: ¿qué fue? y le dije: ¡estoy viendo bien!

Con sus ojos recuperados, hoy Alba disfruta plenamente su vida junto a sus nietos y familiares, a quienes ahora puede ver bien; recuperó también su independencia y además retomó los crucigramas, su olvidado hobbie.

Ver más

 Los jóvenes también desarrollan afecciones oculares: el caso de Sebastián.

Sebastián es un adolescente de 14 años, que empezó a notar que sus ojos estaban muy secos, le rascaban y su visión era borrosa.

Con estos síntomas acudió a la Clínica Oftalmológica Paredes donde su diagnóstico fue queratocono, una enfermedad que se produce cuando la córnea se hace más fina y gradualmente sobresale en forma de cono, lo que provoca una visión borrosa y puede producir sensibilidad a la luz y al resplandor. 

A Sebastián le realizaron una exitosa cirugía de córnea, pues gracias a esta, puede seguir estudiando y jugando fútbol, lo que más disfruta hacer. Las afecciones oculares no solo ocurren en personas adultas o de la tercera edad. Por diversas razones existen casos donde los jóvenes también pueden padecer alguna enfermedad y en este caso es fundamental reconocer cuándo un síntoma no es normal y acudir rápidamente al especialista.

Ver más

El caso de Ximena

Ximena es una de las pacientes más queridas de nuestra clínica pues desde hace dos años está en tratamiento con nosotros para tratar la degeneración macular que sufre, esta es una enfermedad neurodegenerativa que afecta la retina y principalmente la mácula, encargada de la visión central.

Aunque su tratamiento lleva tiempo, Ximena nos cuenta que el estado de su retina está mucho mejor a cuando llegó y hoy, gracias a los procedimientos y controles que realiza, tiene más fuerza y puede cargar cosas pesadas, lo que en un principio no podía hacer.

Los avances de esta paciente también se han dado gracias al equipo humano que ella misma destaca pues en sus palabras su médico tratante, el Doctor David Paredes, “se convirtió en un amigo, es un profesional único y muy humano”.

Ver más

El cuidado de los ojos no es cuestión de edad. María Leonor, de 90 años…

presentaba visión central borrosa y reducida, un claro síntoma de degeneración macular, un trastorno que afecta la visión y pueden desarrollarse por el envejecimiento.

Dependiendo de los avances que muestre, los médicos decidirán si es necesario practicarle una cirugía.

Hasta el momento María y su nuera, quien la acompaña a sus controles, nos cuentan que están felices con la calidad humana de nuestros profesionales.
Cuando nuestros especialistas la conocieron hace más de un año, decidieron tratarla realizando limpiezas con láser, que la han ayudado a ver mejor y más claro.

Ver más

Lucía volvió a nacer gracias al “doctor de las manos de ángel”

Lucía asegura que hace dos años “volvió a nacer”, después de que poco a poco y en un transcurso de 15 días sus ojos se apagaran totalmente hasta no poder ver.

Se trata del doctor David Paredes, especialista en retina y cirugía vitreoretiniana, quien le explicó a Lucía que debía operarse pues tenía las venas tapadas:
cuando lo hizo volví a nacer porque abrí los ojos y pude ver la luz nuevamente; fue un momento muy feliz para mí.


El diagnóstico de Lucía, una ama de casa de 72 años, fue trombosis ocular en su ojo izquierdo, que consiste en la oclusión de las venas o arterias que nutren la retina, es decir que se da un estrechamiento que impide o dificulta el paso de fluidos por estos conductos.
De acuerdo con expertos, esta enfermedad es considerada como la segunda causa más frecuente de pérdida de visión y la más común a partir de los 65 años, que afecta tanto a hombres como a mujeres.


«Una trombosis ocular es muy peligrosa debido a que puede afectar la vena central de la retina y causar pérdida de la visión. Por esto, es fundamental que las personas estén atentas a pérdidas graduales o totales de la visión y acudir a un oftalmólogo de inmediato», argumenta el doctor Paredes.
Además de lo anterior, otros síntomas de esta enfermedad son visión borrosa o distorsionada y disminución en el campo de la visión.
En el caso de Lucía, gracias a su pronta visita al especialista ha obtenido buenos resultados.


“Puedo coser, leer letras pequeñas y hacer muchas actividades sin que se me canse la vista. Logro ver muy bien y a pesar de que vivo lejos, en el municipio de Imués, asisto a todos a mis controles porque sé que es importante no bajar la guardia”, indica Lucía.

Ver más

Cuando el tratamiento y la apariencia física van de la mano.

Noté que las gafas que tenía Verónica eran muy gruesas y que, además, es una mujer a la que le gusta cuidar su aspecto físico, como a cualquier otra joven de su edad. Por esto, verificamos que pudiera utilizar lentes de contacto, que adaptamos para ella y con los que pudo obtener una visión más amplia.

La miopía es un defecto que produce una visión borrosa o poco clara de objetos lejanos. Es también uno de los trastornos visuales más comunes y está en incremento, pues se estima que para el 2050 la mitad de la humanidad la padecerá
En este sentido los jóvenes nacidos entre 1992 y 2005, también llamados nativos digitales, son la generación con la mayor tasa de miopes, de acuerdo con expertos, debido a su uso de dispositivos tecnológicos.
Si bien es importante dar un tratamiento adecuado desde la parte médica, con este tipo de pacientes los profesionales tienen a su vez el reto de brindar soluciones que se adapten al estilo de vida de los jóvenes y que sean estéticas.
Esto es algo que la doctora Vanessa Rangel, optómetra de la Clínica Oftalmológica Paredes, comprende y aplica.
De hecho, uno de los casos que más ha impactado su trayectoria profesional es el de Verónica*, una joven de 20 años con una miopía de nivel alto en sus dos ojos, a quien un tratamiento adecuado le ha permitido cuidar su salud sin dejar de lado su imagen.
Buenas prácticas
Teniendo en cuenta que los problemas visuales también han incrementado a causa de los confinamientos por la pandemia, que hizo que personas de todas las edades trasladaran sus actividades diarias como el estudio o trabajo a las pantallas, es fundamental aplicar las siguientes prácticas de prevención:
Hacer uso de pantallas durante no más de tres horas diarias y en un entorno con buena iluminación.
Mantener una distancia de 50 cm entre los ojos y la pantalla.
Descansar los ojos cada 20 minutos, mirando por 20 segundos a lo lejos mientras parpadea.
Pasar por lo menos 2 o 3 horas al día al aire libre, paseando o haciendo ejercicio. Estudios han confirmado que la gente que pasa más tiempo al aire libre es mucho menos propensa a desarrollar miopía que la que permanece la mayor parte del día en espacios interiores.
Humectar los ojos con gotas lubricantes. Usualmente la frecuencia de parpadeo al estar frente a una pantalla disminuye en un 50% y esto genera resequedad ocular.
Realizar una revisión oftalmológica anual y visitar a un especialista si tiene molestias como visión doble, picor, ojos rojos, dolor de cabeza o si tiene que forzar la vista.
Finalmente, y si es un caso que debe tratarse, es fundamental recibir atención de un profesional.
Para mí es totalmente gratificante reconocer que además de mejorar la visión de mis pacientes, hago lo mismo con su calidad de vida, sobre todo en su entorno, lo cual es un tema social complejo e importante, puntualiza la doctora Rangel.

Ver más

Josué, el niño cuyas gafas le cambiaron la forma de ver el mundo.

Cuando Josué inició la primaria empezaron a manifestarse sus problemas de visión; desde su pupitre no alcanzaba a ver bien el tablero y tenía que acercarse para entender lo que estaba allí.

A su vez, su profesora se dio cuenta que no prestaba mucha atención a las clases y se levantaba constantemente de su puesto, lo que llevó a su madre a buscar ayuda en la Clínica Oftalmológica Paredes.

“Cuando conocí a Josué me encontré con un niño que no quería responder lo que se le preguntaba y que era muy tímido. Después de examinarlo le diagnostiqué astigmatismo hipermetrópico, una afección que provocaba que viera borroso a cualquier distancia. Le formulé gafas, ya que en estos casos se debe esperar a que el sistema visual de la persona se estimule por sí solo”, explica Vanessa Rangel, optómetra en la Clínica Oftalmológica Paredes. 

Este es uno de los casos que más ha impactado la trayectoria profesional de la doctora Rangel ya que este pequeño de seis años le mostró que la detección temprana de su enfermedad visual cambia positivamente la vida de un paciente.

Además, es una prueba de que los problemas de visión también afectan a los niños, en estos casos, es fundamental que sus cuidadores estén pendientes de los signos que indiquen que necesitan ayuda. Sobre todo, porque una atención oportuna puede hacer la diferencia en su salud y bienestar.

Después de dos meses, en su cita de control, Vanessa notó un gran cambio en Josué; no sólo por la mejoría en su visión sino, sobre todo, por su actitud. En palabras de ella: “el niño me abrazó, estaba enérgico, era juguetón y tenía confianza en sí mismo. Vi a un Josué completamente diferente, que estaba feliz con sus gafas. Ahora me decía cómo estaba viendo, cooperaba con la consulta y se creó un vínculo entre nosotros, que es lo que siempre busco cuando atiendo a niños para obtener datos más exactos”.

Signos de alerta

Es fundamental que los padres y cuidadores estén atentos a situaciones como las siguientes: si el niño se queja de dolores de cabeza, se rasca mucho los ojos, lagrimea constantemente o dice que ve borroso. Cuando esto ocurre, es necesario llevarlo al especialista para que diagnostique e inicie un tratamiento.

En este sentido, la doctora Rangel argumenta que, para el caso de Josué, la atención temprana fue determinante, pues si no se trataba en ese momento probablemente iba a perder su visión más adelante y a entorpecer su formación y desarrollo.

Asimismo, y de acuerdo con la especialista, cuando no se tratan los problemas de visión en la infancia, los niños pueden crecer con problemas de personalidad o trastornos depresivos.

Hoy Josué nos visita cada dos meses para hacer control. Además, su agudeza visual ha avanzado, y, sobre todo, está estimulando su visión correctamente. Ahora incluso le pide a la doctora que “no le quite las gafas porque gracias a estas puede ver bien”.

Ver más
Scroll to Top